El Edén. Oda a los que ardieron (2oo7)

AQUÍ Y AHORA


Yo,
que fui felado
por Eva, ahorcándose en el árbol de la ira Adán,
yo, que fui felado por todas y cada una de las sirenas de Ulises
y por la Mujer Barbuda y por María de la O,
yo, que fui felado por Marilyn Monroe, rubia como la orina de los ciervos,
yo, que fui felado por Cleopatra, antes y después de ser momia,
yo, que fui felado por el signo +
y por la Mona Lisa y por la Reina de las Nieves,
yo, que fui felado por la rosa, eterna prostituta de jardín,
yo, que fui felado por María Magdalena, ¿soy un Cristo?,
yo, que fui felado por la pipa de la paz
y por las valkirias de Wagner y por la lluvia de Tokio,
yo, que fui felado por las cataratas del Iguazú,
yo, que fui felado por la Estatua de la Libertad,
yo, que fui felado por La Callas, silenciando la inocencia,
yo, que fui felado por Edith Piaf, silenciando el abismo, rosamente,
yo, que fui felado por la rana de la Universidad de Salamanca
y por la hierba democrática de Whitman y por la Dama de Elche,
yo, que fui felado por Julieta, Romeo huracanándose con Shakespeare,
yo, que fui felado por las Cuevas de Altamira,
yo, que fui felado por Mamá Nöel
y por las olas de Santo Domingo y por la Luna K,
yo, que fui felado por Ybrís Osborne, bruja de 3 pechos,
yo, que fui felado por la mansedumbre en Praga
y por la yegua de Bucéfalo y por la Aurora Boreal,
yo, que fui felado por la Venus de Milo y por la Cenicienta
y por Arancha Campoamor, bella entre bellas, mon tout dans ce monde,
yo, que fui felado, en fin,
por las pocas que nombro y las muchas que olvido -a todas, gracias-,
no he eyaculado nunca en la boca
de la Poesía.

Aquí y ahora lo hago. Dura y puramente.
.

video

EL SUICIDIO DEL CISNE


desnúdate:
no tengo más doctrina que tu cuerpo

a medianoche el sexo es mediodía

unidos
no hay nube
no hay ejército no hay diablo
que pueda aleccionarnos en el mal


sudamos como libros

gozo de gozos

qué cerca de morir:
en todo orgasmo se suicida un cisne

esperma

fin

a tu pregunta sobre mi placer
una respuesta:
el mar
no es comparable
a la serenidad del hombre que eyacula