Los científicos se llevan las manos a la cabeza. Los poetas, al corazón. Los suicidas, a los testículos. El presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo chino, Hu Jintao, han acordado no reducir las emisiones de CO2: pesa más el dinero que la vida. Malas hierbas. Tristeza de pensar que un disparate así es posible: de aquí a nada, cancerígeno dirigente, mirando sin complejos a la cámara, tendrá la -cien veces latigable- osadía de argumentar que el deshielo tiene su origen en los tórridos encuentros sexuales entre esquimales. Cualquier peregrina justificación es válida en estos tiempos del diablo. "Hace calor, hace calor", que cantan asfixiantemente Los Rodríguez. Persignémonos. El infierno está cerca.
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YO CANTO LA POBREZA DE SUS BARCAS


.....................................Yo no me cansaré de decir que los naturales

........................................de estas islas son dulces y melancólicos
..................................y que prefieren la muerte inmediata a renunciar
........................................a sus danzas, a sus fiestas, a sus prodigios
............................................desnudos sobre aguas y hojas ...
.................................................................Reinaldo ARENAS



Yo canto la pobreza de sus barcas.
Jamás
han hecho
más que bailar al son de los tambores,
jugar con las gaviotas o pescar.
Adoran por igual soles y lluvias.
Sus ojos melancólicos ofrecen
dulzura por doquier.
Sus fiestas las agotan
desnudos, en la arena de la noche,
al lado de alacranes y palmeras.
Aplauden el milagro de la brisa.
Edénicos
descifran desde antiguo
las páginas quemadas del amor.
No buscan otro barro que vivir.
Los reyes de la playa. Ved qué bellos.
Jamás me cansaré
de proclamar
que son
los hombres más sencillos del planeta.

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Otra décima. David Vegue, apréndela de memoria. Quiero escucharla de tu boca, una mañana, cuando vayamos juntos a comprar el pan.
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¡Amaos! Es una orden.
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