FELIZ APOCALIPSIS


El mundo,
administrado por la humanidad
-qué cruz:
traga saliva, Jesucristo-,
es un jodido bus que se dirige
a más de 133
kilómetros
por hora
al precipicio de las rosas negras.
Cortad
los párpados:
no se precisa el grito ecologista
para advertir
el puto
advenimiento del Maligno. Coño:
que nos preocupan
la Champions,
los senos
siliconados de la actriz de moda
en Hollywood o mariconear
en facebook
más que la libertad del oso panda,
la descongelación
del Polo Norte
o el cáncer del ozono estratosférico.
Me cago en la ceniza.
No creo
en la existencia acuática de Dios:
boxeo con las olas.
Brindar
por la frenada al límite
o por el volantazo decisivo
que salven al planeta del desastre:
¿con qué champán?
Bye, bye, my love.
Se cuece
el rap del trueno.
Agárrense, cabrones.
Sin parapetos sobre la autopista.
Sin cinturones de seguridad.
Sin airbags.

Feliz Apocalipsis.
Qué hostia nos espera.

2 comentarios:

Eleanor Smith * dijo...

Qué desolador! Aunque cierto. Con tu talento hermoso, así expresado en poema me resulta bello, a pesar de lo oscuro del panorama.

Un abrazote o 2 Caballero *

Alberto Bailador Montes dijo...

La Naturaleza se queja y nadie la quiere escuchar... A partir de ahora veremos su rugido